El concreto hidráulico se define como “una combinación de cemento Pórtland, agregados pétreos, agua y en ocasiones aditivos, para formar una mezcla moldeable que al fraguar forma un elemento rígido y resistente”. A su vez, existen subclasificaciones de acuerdo con la función del concreto hidráulico y su forma de elaboración (hecho en obra o premezclado). Es importante destacar que el concreto hidráulico debe cumplir con requisitos de calidad en cada uno de sus componentes.

Uno de los principales usos de este material es en calles y carreteras, reemplazando el asfáltico que solo tiene 12 años de vida útil, mientras que el hidráulico puede alcanzar hasta los 30 gracias a que soporta hasta tres veces su capacidad de carga. A pesar de que la inversión inicial suele ser más alta, a la larga el concreto hidráulico resulta más económico pues tampoco requiere gran mantenimiento. Incluso, este tipo de pavimento favorece un consumo de combustible de hasta 30% menos en autos particulares.

Otras de las ventajas que brinda el concreto hidráulico sobre el asfáltico es su gran impermeabilidad, lo que evita que se rompa o cuartee, manteniéndose rígida y sólida. También tienen una mayor resistencia y rendimientos. Por todas estas razones es una mejor opción.

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Con información del libro CTM Características de los materiales.